🍷 El día que Argentina empezó a mirar más allá del Malbec
🍇 Argentina aprendió a hablar Malbec. Ahora está empezando otra conversación.
Durante años, decir Argentina y decir Malbec parecía suficiente.
La asociación era inmediata.
Mendoza.
Los Andes.
Altura.
Malbec.
Una historia que Argentina construyó con enorme éxito y que convirtió a esta variedad en una de las grandes cartas de presentación del país frente al mundo.
Y no es una historia que esté terminando.
Todo lo contrario.
Al cierre de 2025, Argentina registró 46,890 hectáreas de Malbec, que representan el 23.9% de toda la superficie de vid del país. La variedad continúa liderando tanto el mercado interno como las exportaciones de vinos varietales argentinos.
Pero mientras el Malbec continúa ocupando el centro del escenario, algo más está sucediendo.
Una variedad que durante mucho tiempo estuvo en un segundo plano comenzó a llamar cada vez más la atención.
Cabernet Franc.
Y quizá lo interesante no sea preguntarnos si está reemplazando al Malbec.
La pregunta correcta podría ser otra:
¿Qué está descubriendo Argentina en el Cabernet Franc?
🌎 Una variedad que encontró un nuevo lugar
El Cabernet Franc no nació en Argentina.
Su historia está profundamente relacionada con Francia, particularmente con Burdeos y el Valle del Loira.
Pero las uvas tienen una característica fascinante.
Cuando cambian de lugar, también pueden cambiar de expresión.
En Argentina, el Cabernet Franc encontró condiciones que le permitieron desarrollar una personalidad propia, especialmente en Mendoza y en zonas de altura.
El crecimiento ha sido notable.
En 2024 se registraron 1,937 hectáreas de Cabernet Franc en Argentina. Aunque esa cifra representa apenas alrededor del 1% de la superficie total de vid, significa un crecimiento de 131.8% desde 2015.
Y no solamente aumentaron las plantaciones.
La comercialización también creció de manera importante: las exportaciones de Cabernet Franc aumentaron 612.9% en diez años, mientras las ventas en el mercado interno crecieron 585.3% en el mismo periodo.
Eso no convierte al Cabernet Franc en el nuevo Malbec.
Pero sí cuenta una historia.
Cada vez más personas están prestando atención.
🏔️ La altura cambió la conversación
Quizá uno de los elementos más interesantes de esta historia está en las montañas.
Argentina encontró en sus viñedos de altura un escenario especialmente atractivo para explorar el Cabernet Franc.
En regiones como Gualtallary, dentro del Valle de Uco, la combinación de altitud, amplitud térmica y condiciones particulares del terroir ha permitido desarrollar expresiones de Cabernet Franc con frescura, estructura y una identidad diferente.
La crítica internacional también ha empezado a poner atención.
Decanter ha señalado al Cabernet Franc como una de las variedades que está ganando protagonismo en las regiones argentinas de mayor altura, dentro de una escena que comienza a mostrar todo lo que el país puede ofrecer más allá del Malbec.
Y aquí aparece algo fascinante.
Argentina no está intentando dejar de ser tierra de Malbec.
Está descubriendo que puede ser mucho más.
🍷 Cuando Alejandro Vigil dejó de verlo solamente como una herramienta
Una de las historias más interesantes alrededor del Cabernet Franc argentino está relacionada con Alejandro Vigil.
Cuando comenzó a trabajar con esta variedad en altura, el Cabernet Franc podía desempeñar un papel dentro de ciertos ensamblajes, aportando estructura y características particulares.
Con el tiempo, la percepción cambió.
La variedad empezó a mostrar que podía sostener algo mucho más grande.
Podía tener identidad propia.
Podía expresar un lugar.
Podía ser protagonista.
De hecho, Decanter ha contado cómo el trabajo de Vigil con Cabernet Franc en Gualtallary evolucionó desde su uso para aportar estructura a otros vinos hacia una exploración de su enorme potencial como variedad protagonista.
Y esa evolución representa muy bien lo que está sucediendo en Argentina.
A veces una variedad no cambia.
Cambia la forma en que aprendemos a mirarla.
🍇 Entonces, ¿está superando al Malbec?
Aquí conviene detenernos.
No.
Al menos no en términos de superficie, consumo o exportaciones.
El Malbec sigue estando a una distancia enorme del Cabernet Franc. Sus 46,890 hectáreas al cierre de 2025 contrastan con las 1,937 hectáreas de Cabernet Franc registradas en 2024.
Pero quizá esa no sea la pregunta que más importa.
Porque una variedad no necesita superar a otra para convertirse en importante.
El Cabernet Franc está ganando espacio.
Está apareciendo en vinos de mayor nivel.
Está recibiendo atención internacional.
Está mostrando que las regiones argentinas pueden producir expresiones distintas.
Y está ayudando a cambiar una percepción que durante mucho tiempo parecía inamovible:
Argentina no es solamente Malbec.
🥂 El verdadero cambio está en nosotros
Quizá el cambio más interesante no está en las hectáreas.
Está en la copa.
Durante mucho tiempo, cuando alguien buscaba un vino argentino, probablemente pensaba primero en Malbec.
Hoy esa conversación puede ser más amplia.
Puede comenzar con Malbec y terminar en Cabernet Franc.
Puede pasar por Bonarda.
Por Cabernet Sauvignon.
Por Pinot Noir.
Por variedades blancas.
Por vinos de montaña.
Por pequeñas parcelas.
Por proyectos que están experimentando con nuevas formas de interpretar el territorio.
Y eso es emocionante.
Porque significa que una botella puede abrir una puerta hacia otra.
Probar Cabernet Franc no significa dejar de beber Malbec.
Significa descubrir que todavía existe mucho por conocer.
❤️ El próximo gran vino argentino podría no ser el que esperabas
Quizá eso sea precisamente lo que hace interesante al Cabernet Franc.
No llega para quitarle el lugar al Malbec.
Llega para ampliar la conversación.
Para demostrar que un país puede tener una variedad emblemática y, al mismo tiempo, seguir buscando nuevas expresiones.
Que una identidad vitivinícola no tiene por qué permanecer estática.
Que incluso después de conquistar al mundo con una uva, todavía se puede tener curiosidad.
Y quizá esa sea una de las características que más nos interesan del vino.
Nunca está completamente terminado.
Siempre existe otra parcela.
Otra cosecha.
Otro productor.
Otra interpretación.
Otra botella esperando ser descubierta.
🍷 Argentina todavía tiene mucho que decir
En Wine Concept nos interesa precisamente esa Argentina que continúa explorando.
La que conocemos y la que todavía estamos descubriendo.
La de los grandes nombres, pero también la de las nuevas expresiones.
La de los vinos que ya tienen una historia y la de aquellos que apenas comienzan a construirla.
Porque traer vino no consiste solamente en encontrar una botella diferente.
Consiste en encontrar una botella que tenga algo que decir.
Y el Cabernet Franc tiene mucho que decir.
No porque vaya a convertirse mañana en el nuevo Malbec.
Sino porque demuestra algo mucho más interesante:
que Argentina todavía puede sorprendernos.
Quizá ese sea el verdadero cambio.
No que el Malbec esté desapareciendo.
Sino que, después de tantos años, Argentina se está dando permiso para mostrar todo lo demás que puede hacer.
Y cuando una copa nos obliga a mirar nuevamente un país que creíamos conocer, vale la pena detenerse.
Probar.
Comparar.
Descubrir.
Porque la diferencia entre comprar vino y descubrir vino está precisamente ahí:
en entender que detrás de una botella conocida siempre puede existir otra historia esperando ser contada.
Y quizá, esta vez, esa historia tenga nombre de Cabernet Franc.