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Roberto de la Mota: la elegancia como huella en el vino argentino

En el mundo del vino argentino, pocos nombres despiertan tanto respeto y admiración como el de Roberto de la Mota. Su historia no solo es la de un enólogo brillante, sino la de un hombre que ha sabido escuchar a la tierra y traducir su voz con elegancia y sutileza. Nació entre viñedos y barricas, hijo del legendario Raúl de la Mota, pionero de la vitivinicultura moderna en Argentina y elegido en 1988 como Enólogo del Siglo XX. Ese legado marcó el destino de Roberto, pero también lo desafió a construir una identidad propia.

🍇 Un enólogo que encontró su verdad en la quietud del terroir

Roberto se formó en Mendoza y en Burdeos, donde absorbió la precisión técnica y la filosofía de respeto por el viñedo. Su paso por Côte d’Or y Saint-Émilion fue clave para forjar su mirada: los grandes vinos nacen en el viñedo, no en la bodega. Esa convicción lo acompañó siempre, incluso cuando regresó a Argentina para dirigir proyectos que marcaron un antes y un después, como Bodega Terrazas de los Andes, donde llevó los vinos de altura a un nuevo nivel de reconocimiento internacional.

Pero su verdadera voz emergió con Mendel Wines, fundada en 2002 junto a Anabelle Sielecki. En Mendel, Roberto encontró el espacio para unir lo mejor de dos mundos: la tradición bordelesa y la identidad mendocina. Aquí nacieron vinos que hoy son emblemas del equilibrio y la complejidad, como Mendel Malbec, Mendel Unus o Mendel Semillón.

🌿 El arte de la precisión y la paciencia

De la Mota no busca deslumbrar con potencia, sino emocionar con pureza. Su filosofía se basa en la observación: entender el suelo, el clima y el momento exacto de cosecha. “El vino tiene que hablar de donde viene, no de quien lo hace”, ha dicho más de una vez. En sus copas se percibe ese respeto por la materia prima, un diálogo entre la tierra y el tiempo.

Sus vinos son reconocidos por su textura elegante, acidez equilibrada y persistencia sutil, donde cada detalle cuenta. En lugar de seguir tendencias, De la Mota se ha mantenido fiel a su estilo: vinos de expresión honesta, capaces de evolucionar y contar una historia sin necesidad de artificios.

🍷 El legado que se convierte en escuela

Hoy, el trabajo de Roberto trasciende Mendel. Su influencia llega a jóvenes enólogos que ven en él un ejemplo de coherencia y maestría. Es, en muchos sentidos, el puente entre la sabiduría clásica y la energía contemporánea del vino argentino.

Su figura representa esa elegancia que no busca protagonismo, sino permanencia. En un mundo donde la velocidad a veces domina el relato, Roberto de la Mota nos recuerda que el vino —como la vida— necesita tiempo, escucha y respeto.


¿Por qué su nombre importa?

  • Herencia viva: Hijo de Raúl de la Mota, continúa una de las sagas más influyentes del vino argentino.

  • Filosofía de terroir: Prioriza la expresión natural del viñedo sobre la intervención en bodega.

  • Estilo inconfundible: Vinos equilibrados, elegantes y con identidad mendocina.

  • Maestro y referente: Ha formado e inspirado a generaciones de enólogos jóvenes.

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