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🧠 Educar el gusto también es desaprender

🧠 Educar el gusto también es desaprender

Durante mucho tiempo nos enseñaron que aprender de vino era sumar: más regiones, más puntajes, más términos técnicos, más reglas. Que un “buen paladar” se construía acumulando información, copiando criterios ajenos y repitiendo frases que suenan correctas aunque no siempre se sientan verdaderas.

Pero llega un punto —inevitable— en el que el verdadero aprendizaje empieza al revés: cuando desaprendemos.

Desaprender es dejar de buscar aprobación en la copa.
Es animarse a decir “no me gusta” sin culpa.
Es entender que el gusto no se hereda, se construye… y también se cuestiona.

🍷 Menos manual, más experiencia

El mundo del vino está lleno de fórmulas:
qué uva debería gustarte,
qué estilo es “correcto”,
qué botella hay que abrir para quedar bien.

Pero el vino no fue creado para cumplir expectativas, sino para provocar sensaciones. Y esas sensaciones no siempre coinciden con lo que dice una ficha técnica.

Desaprender es dejar de tomar vino “como se debe” y empezar a tomarlo como se siente.

🍇 Romper con el gusto prestado

Muchos beben vinos que no disfrutan solo porque “así debe ser”:
vinos muy potentes, extremadamente amaderados, intensos hasta el exceso.
Otros descartan estilos enteros sin haberlos entendido, solo porque alguien dijo que eran “simples” o “pasados de moda”.

Educar el gusto implica soltar ese gusto prestado.
Dejar de beber para demostrar y empezar a beber para descubrir.

🕰 El paladar también cambia

El vino que hoy no nos dice nada puede hablarnos dentro de cinco años.
El que antes amábamos puede dejarnos indiferentes.

Desaprender también es aceptar que el gusto no es una línea recta, sino un camino que se mueve con nosotros, con nuestras experiencias, con nuestro momento de vida.

🪞 Beber sin espejo

Una de las formas más honestas de aprender de vino es beber sin público:
sin redes,
sin opiniones alrededor,
sin necesidad de justificar la elección.

Solo la copa, el silencio y la percepción propia.

Ahí el vino deja de ser objeto de evaluación y vuelve a ser lo que siempre fue: una experiencia personal.

🌱 Volver al origen

Antes de las guías, los puntos y las modas, el vino fue una bebida cultural, emocional y cotidiana.
Desaprender es volver a ese origen: beber con curiosidad, con respeto y con libertad.

Porque al final, educar el gusto no es aprender a elegir mejor vinos…
es aprender a escucharse mejor a uno mismo.

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